Se respiraba tensión en el Cenáculo. Jesús había dicho a los apóstoles que entre ellos había un traidor. ¿Quién sería?

Foto de @photographecatholique (Cathopic).

Comenzó un juego de miradas inquietas. Cada uno de los doce comenzó incluso a dudar de sí mismo: «Maestro, ¿acaso seré yo?», le preguntaban a Jesús. Él, a pesar de la traición anunciada, mostraba tranquilidad. Llamó a Judas y le dijo: «Tú pensabas hacer una cosa, ¿no? Lo que vas a hacer, hazlo pronto». Judas abrió la boca como para decir algo, pero no emitió sonido alguno; evitó la mirada de Jesús, se puso de pie y se marchó. Sus compañeros pensaron que el Maestro lo enviaba a comprar lo que faltaba, ya que él se encargaba del dinero.

Nadie va al Padre sino por Mí

Entonces Jesús les dijo: «Hijitos, ya poco tiempo voy a estar con vosotros, pero no se turbe vuestro corazón. ¿Creéis en Dios? Creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; me voy a prepararos un lugar. Volveré y os llevaré conmigo, para que donde yo esté, estéis también vosotros. A donde yo voy ya sabéis el camino».

Los apóstoles estaban confundidos. ¿A dónde se iba el Maestro? Tomás, uno de los más arrojados, preguntó: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús lo miró y luego a los demás. Entonces respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida».

Quien me ha visto a Mí ha visto al padre

Los apóstoles se quedaron callados; su silencio delataba que no habían entendido. Jesús les explicó: «Yo soy el Camino, pues para ir a Dios hace falta conocerme, amarme e identificarse conmigo. Nadie va al Padre sino por mí. Yo soy la Verdad, porque si me habéis conocido, también conoceréis a mi Padre y ya desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Yo soy la…».

Felipe interrumpió a Jesús: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús suspiró y, dirigiéndose a Felipe, le dijo: «Hace tanto tiempo que estoy con vosotros y ¿no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?».

Quien cree en Mí hará las obras que Yo hago

Tras unos segundos en silencio, Jesús retomó su explicación: «Yo soy la Vida, porque en verdad os digo que quien cree en mí hará las obras que yo hago e incluso mayores, porque yo voy al Padre. Así como el Padre, que mora en mí, hace las obras, así el Padre y yo obraremos en el que cree en mí. Quien conoce al Padre y a su Enviado y cree en ellos posee la vida eterna».

Texto del evangelio

Juan 14, 1-12 (leer).

la palabra de dios: camino, verdad y vida

Hechos 6, 1-7 (leer).

Salmo 33 (32), 1-5 (leer).

1 Pedro 2, 4-5 (leer).

Juan 8, 31-32 (leer).

Juan 12, 44-45 (leer).

Juan 17, 3 (leer).

Preguntas para meditar y orar
  1. ¿Sigo el camino de Jesús? ¿Son las Bienaventuranzas el itinerario de mi vida?
  2. ¿Soy relativista? ¿Esto convencido de que la Verdad me hará libre?
  3. ¿Mis obras reflejan la acción del Espíritu Santo en mí?

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