Las lágrimas de Dios

Resurrección de Lázaro

El mensajero fue corriendo hasta Jesús, que hablaba a sus discípulos, y le interrumpió sin miramientos: «Señor, vengo de Betania, de parte de Marta y María. Su hermano Lázaro, tu amigo, está muy enfermo. Se muere». Jesús, apacible, le respondió: «Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios. Tranquilo: gracias por avisarme». Pidió entonces a Judas que le diera dinero al mensajero para que comprara algo de comer. Leer Más

Ceguera

Jesús cura a un ciego

Jesús escupió en el suelo. Con el dedo mezcló la saliva con la tierra hasta formar un poco de lodo y lo aplicó sobre los ojos del joven ciego que tenía enfrente. Le dijo: «Anda, ve y lávate en la piscina de Siloé».   Leer Más

La sed del Mesías

La mujer llegó jadeando al pozo. Era mediodía. El sol resplandecía y calentaba sin clemencia. Para sorpresa de la mujer, un hombre con aspecto cansado se sentaba en el pozo; tenía el rostro bañado en sudor. Ella fingió no haberlo visto, pero él le suplicó: «Dame de beber». Leer Más

«Déjame ahora»

Juan bautiza a Jesús

No. Imposible. Juan el Bautista se resistía a aceptar la petición de Jesús. «¿Qué yo te bautice? Pero si ni siquiera soy digno de llevarte las sandalias. Más bien, deberías tú bautizarme a mí». Juan, seguro de la verdad de sus palabras, pensó que Jesús le daría la razón. Sin embargo, el Señor calló y se lo quedó mirando. Aquella mirada… Leer Más

Un regalo significativo

Reyes Magos dan regalos al Niño

María no conseguía salir de su asombro. Tres hombres ricamente ataviados, que decían ser Magos provenientes de Oriente, estaban a la puerta; le aseguraban que habían visto aparecer en el cielo la estrella del Rey de los Judíos. «Llegamos a Jerusalén —contaba uno de ellos— pensando que estaría allí, pero Herodes nos dijo que viniéramos a Belén. Y, en efecto, al emprender el camino, la estrella que vimos en Oriente reapareció en el firmamento y nos condujo hasta aquí». Leer Más

El único rey

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A Jesús le costaba respirar. La sangre recorría todo su cuerpo. El dolor que sentía en sus manos y pies era insoportable. Algunos jefes del pueblo, para aumentar su humillación, se burlaban de él: «Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es verdad que es el Mesías, el elegido». Leer Más

La otra vida

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Un grupo de saduceos se dirigía al Templo en busca de Jesús. Los lideraba un tal Jacob, uno de los hombres más ricos y poderosos de Jerusalén. Jacob estaba realmente inquieto: le habían informado que hacía unos días Jesús de Nazaret había sido aclamado por un grupo numeroso de personas como el Rey que venía en nombre del Señor. Leer Más

Lo que alegra a Dios

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Aquella tarde Jesús se encontraba en la plaza. En torno a Él se habían reunido personas de toda clase: fariseos bien vestidos y campesinos sudados por la dura jornada; escribas doctos y pescadores analfabetos; publicanos, meretrices y algún que otro extranjero… Todos oían con atención las enseñanzas del Maestro. Leer Más

Amigos para la eternidad

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María se acercó a su hermana Marta, que tendía la ropa que acababa de lavar: «Marta, afuera hay un hombre que pregunta por ti». Marta la miró extrañada: «¿Quién será? Dile que espere». Se secó las manos y se dirigió a la puerta. Un hombre alto, con la piel morena por el sol, la saludó antes de que ella pudiera decirle algo: «Shalom! Vengo de parte de Jesús. Manda a decir que mañana llega con sus discípulos a tu casa». Leer Más