El misterio de nuestra fe

Cuánto más debería admirarnos el misterio de un Dios eterno, soberano y trascendente, que se acerca a nosotros para adentrarnos en su vida de conocimiento y amor. Él no es ni una energía impersonal ni una fuerza anónima del universo. El omnipotente y eterno, que ha creado todo lo que existe, se ha hecho inefablemente cercano. Esto es lo insondable de la Eucaristía.
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Cristo, revelador del Padre

A través de los ojos de Jesucristo, el Unigénito del Padre, nos adentramos en las profundidades de Dios. Sus palabras nos llevan a contemplar el misterio de la Santísima Trinidad. Consideremos tres ideas: el Hijo ha sido enviado; es la luz de los hombres; y en Él nos es concedida la vida eterna. Leer Más

La misión

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«Ánimo, muchachos, ya falta poco». Pedro aplaudía para alentar a sus diez compañeros. El camino cuesta arriba se hacía pesado en algunos tramos y a varios les faltaba el aire. Por fin, llegaron a la cima del monte, pero, en contra de lo que esperaban, no había nadie. Allí no estaba Jesús. Leer Más

¿Entrarás?

Saúl el fariseo apretó los dientes con rabia y lanzó una mirada feroz a Jesús. ¿Quién se creía aquel nazareno para insinuar que los fariseos eran pecadores? «Si fuerais ciegos —había dicho Jesús— no tendrías pecado, pero decís: “Nosotros vemos”; por eso, vuestro pecado permanece». ¿Qué pecado había en ver?, pensaba Saúl. ¿No era más bien al revés, que la ceguera era consecuencia del pecado? Leer Más

Dídimo

Las mujeres irrumpieron en la habitación donde se escondían los apóstoles: «¡La paz sea con vosotros! ¡Alegraos: el Señor ha resucitado!». Tras el sobresalto, Tomás, uno de los apóstoles, viendo que ninguno se pronunciaba, dijo a las mujeres: «No, no, no… El dolor os hace ver alucinaciones». Leer Más