Inmaculada

Transcurre la historia de la salvación: se suceden Adán, Abraham, Jacob, Moisés, David, Isaías… Al mismo tiempo, pero fuera del tiempo de los hombres, los coros angélicos alaban y adoran al Dios Uno y Trino, a la vez que velan por la humanidad. Pero ni ángeles ni hombres prevén que ha llegado el momento tan anhelado por la Trinidad: el Hijo, el Verbo, se hará carne para la redención de las criaturas. Leer Más

Vigilantes

Jesus ora en el Huerto

Los discípulos subieron con Jesús al Monte de los Olivos. Estaban acostumbrados a que el Maestro buscara lugares solitarios para rezar, lejos de las multitudes. Tras estar un rato postrado, Jesús se sentó, se llevó las manos a la frente como si estuviera meditando y se quedó en silencio. Los discípulos percibían una intensidad especial en la oración de Jesús, pero no sabían explicar por qué: no se imaginaban, aunque él se lo había adelantado, que en tres días sería entregado para morir en la Cruz. Leer Más

El único rey

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A Jesús le costaba respirar. La sangre recorría todo su cuerpo. El dolor que sentía en sus manos y pies era insoportable. Algunos jefes del pueblo, para aumentar su humillación, se burlaban de él: «Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es verdad que es el Mesías, el elegido». Leer Más

Lo más importante

Sagrada Familia de Barcelona

Los discípulos tenían viva en sus mentes la imagen de Jesús expulsando a los mercaderes del Templo. Sus palabras se les habían quedado grabadas: «Mi casa será casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones». Pocas veces lo habían visto tan enérgico o, por qué no decirlo, enfadado. Leer Más

La otra vida

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Un grupo de saduceos se dirigía al Templo en busca de Jesús. Los lideraba un tal Jacob, uno de los hombres más ricos y poderosos de Jerusalén. Jacob estaba realmente inquieto: le habían informado que hacía unos días Jesús de Nazaret había sido aclamado por un grupo numeroso de personas como el Rey que venía en nombre del Señor. Leer Más

Nosotros, pecadores

Vocación de San Mateo

Leví escuchaba junto con los otros discípulos las enseñanzas de Jesús. Hacía unos meses el Maestro se había acercado a la mesa donde él recaudaba impuestos y le había dicho: «Sígueme». Leví se había sorprendido: ¿Cómo podía ser que el Maestro Jesús de Nazaret —del que se decía que predicaba con autoridad y que sanaba milagrosamente a enfermos— lo quisiera a él, publicano, como discípulo? Leer Más

¿Te rendirás?

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El hombre llegó agitado adonde Jesús y sus discípulos. Estaba desesperado. Su hermana pequeña llevaba un mes enferma, postrada en un lecho de paja, y nada auguraba una mejoría. Todo lo contrario… Por eso, cuando escuchó que el famoso Rabí Jesús de Nazaret, hacedor de milagros, estaba en su aldea, salió corriendo a su encuentro. Leer Más

Gracias

Saltar agradecido

Los diez leprosos se encontraban a las afueras de Engannim, una población situada en la frontera entre Samaría y Galilea. De los diez, nueve eran judíos y uno samaritano. Lo normal hubiera sido que este último no estuviera con los otros nueve: tanta era la antipatía que existía entre judíos y samaritanos. Sin embargo, la experiencia común de la enfermedad y de la exclusión los unía y podía más que cualquier resentimiento de raza. Leer Más

Siervos inútiles

Siervos inútiles

Los apóstoles habían escuchado muchas veces cómo Jesús alababa la fe de algunas personas: la del centurión —«Os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande» (Mateo 8, 10)—; la de la hemorroísa —«Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado» (Mateo 9, 22)—; la de la mujer cananea: «¡Mujer, qué grande es tu fe!» (Mateo 15, 28). Tantas personas creían plenamente en su Maestro, pero ellos, los apóstoles, los más cercanos, notaban que todavía les faltaba confianza. Leer Más