El fariseo arrepentido

El joven fariseo sintió las palabras de Jesús como caricia en sus oídos: «Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos». El nuevo maestro, Jesús de Nazaret, los ponía a él y a sus compañeros fariseos como medida de perfección: ¿acaso era posible que alguien tuviese una justicia mayor que ellos? Leer Más

Sal y luz

Mar y sol

Los discípulos escuchaban impresionados a Jesús. El Maestro, sentado en la ladera del monte, acababa de pronunciar unas sentencias sorprendentes: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados… Alégrense cuando los persigan, porque su recompensa será grande en los Cielos». ¿Qué clase de enseñanza era esta? ¿Cómo era posible que les exhortara a regocijarse cuando sufrieran persecución por su nombre? ¿Qué esperaba el rabí Jesús de ellos? Leer Más

Esperanza

El anciano Simeón vio a la joven pareja entrar en el Templo de Jerusalén. El hombre llevaba una jaula con un par de tortolitas; la mujer cargaba en sus brazos a un pequeñín de cuarenta días de nacido. «Debe ser su primogénito —pensó Simeón— y lo vendrán a…». Una voz interior interrumpió los pensamientos del anciano: «El niño. Es Él, el Cristo del Señor». Leer Más

Luz en las tinieblas

Luz en las tinieblas

El muchacho se acercó a Jesús. Temía darle la noticia. «Lo aprecia tanto… —pensaba—. ¿Cómo reaccionará?». Finalmente se decidió. «Jesús… ». No le salían las palabras, pero tenía que decírselo. Ya. Lo susurró rápido: «Herodes ha encarcelado a Juan el Bautista». Leer Más

Un regalo significativo

Reyes Magos dan regalos al Niño

María no conseguía salir de su asombro. Tres hombres ricamente ataviados, que decían ser Magos provenientes de Oriente, estaban a la puerta; le aseguraban que habían visto aparecer en el cielo la estrella del Rey de los Judíos. «Llegamos a Jerusalén —contaba uno de ellos— pensando que estaría allí, pero Herodes nos dijo que viniéramos a Belén. Y, en efecto, al emprender el camino, la estrella que vimos en Oriente reapareció en el firmamento y nos condujo hasta aquí». Leer Más

Un secreto familiar

Sagrada Familia Egipto Nicolas Poussin

«¡María, deprisa, levántate! Tenemos que marchar». María despertó sobresaltada. Su primera reacción fue mirar a su hijo, que dormía plácidamente. Entonces, un poco más serena, preguntó a su esposo: «¿Qué pasa, José?». «Herodes quiere matar al niño. Debemos huir lejos, a Egipto». Leer Más

Matrimonio en peligro

San José y la Virgen María

José despertó con una sonrisa en los labios: aquel día vería a María. Llevaban ya casi un año desposados: según las costumbres judías, cuando un hombre y una mujer se querían casar, primero tenían lugar los desposorios, en los que se definía un compromiso de unión matrimonial, pero cada uno seguía viviendo en su casa. Después de un año se celebraba el matrimonio y la mujer era conducida a la casa de su esposo. Por eso, la sonrisa de José obedecía a dos motivos: por una parte, estaba feliz de ver a María y, por otra, sabía que estaba ya cerca el día de su matrimonio. Leer Más

Inmaculada

Transcurre la historia de la salvación: se suceden Adán, Abraham, Jacob, Moisés, David, Isaías… Al mismo tiempo, pero fuera del tiempo de los hombres, los coros angélicos alaban y adoran al Dios Uno y Trino, a la vez que velan por la humanidad. Pero ni ángeles ni hombres prevén que ha llegado el momento tan anhelado por la Trinidad: el Hijo, el Verbo, se hará carne para la redención de las criaturas. Leer Más

Vigilantes

Jesus ora en el Huerto

Los discípulos subieron con Jesús al Monte de los Olivos. Estaban acostumbrados a que el Maestro buscara lugares solitarios para rezar, lejos de las multitudes. Tras estar un rato postrado, Jesús se sentó, se llevó las manos a la frente como si estuviera meditando y se quedó en silencio. Los discípulos percibían una intensidad especial en la oración de Jesús, pero no sabían explicar por qué: no se imaginaban, aunque él se lo había adelantado, que en tres días sería entregado para morir en la Cruz. Leer Más

El único rey

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A Jesús le costaba respirar. La sangre recorría todo su cuerpo. El dolor que sentía en sus manos y pies era insoportable. Algunos jefes del pueblo, para aumentar su humillación, se burlaban de él: «Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si es verdad que es el Mesías, el elegido». Leer Más