Dídimo

Las mujeres irrumpieron en la habitación donde se escondían los apóstoles: «¡La paz sea con vosotros! ¡Alegraos: el Señor ha resucitado!». Tras el sobresalto, Tomás, uno de los apóstoles, viendo que ninguno se pronunciaba, dijo a las mujeres: «No, no, no… El dolor os hace ver alucinaciones». Leer Más

Riquezas injustas

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Jesús y los Doce se dirigían a la casa en la que habían sido acogidos. Estaban en una de las aldeas cercanas a Jerusalén. El sol caía: había sido una larga jornada de predicación para el Maestro. Estaba cansado y también sus discípulos: estos caminaban casi arrastrando los pies. Por eso, para animarlos, Jesús les contaba chistes mientras llegaban a su destino.

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Lo que alegra a Dios

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Aquella tarde Jesús se encontraba en la plaza. En torno a Él se habían reunido personas de toda clase: fariseos bien vestidos y campesinos sudados por la dura jornada; escribas doctos y pescadores analfabetos; publicanos, meretrices y algún que otro extranjero… Todos oían con atención las enseñanzas del Maestro. Leer Más