Pobreza de espíritu

cristo-cura-enfermo-betesda

Dos hermanos disputan por una herencia. Uno de ellos le pide a Jesús que intervenga en el asunto: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Jesús, sin embargo, se rehusa a hacerlo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». El Maestro, más bien, aprovecha para enseñar sobre la pobreza espiritual: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Leer Más

Camino de sencillez

obolo-viuda-joao-zeferino-da-costa-detalle

El gentío, alrededor de Jesús, escuchaba atentamente su instrucción. Él les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa».

Leer Más

Una herencia valiosa

el-joven-rico-hofmann

Él era un hombre joven, rico y bueno. Cualquiera diría que tenía todo lo necesario para ser feliz; él, sin embargo, notaba que le faltaba algo, pero no sabía que era… hasta que oyó hablar a Jesús. Percibió que aquel Maestro le podría enseñar a conseguir la plenitud que su alma ansiaba. En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Leer Más

¿Cuál es tu prioridad?

hermanos-cruz

La muchedumbre caminaba tras Jesús. Él, de vez en cuando, afinaba el oído y escuchaba las conversaciones de quienes lo seguían. De esta manera logró enterarse de las últimas noticias: un famoso negociante había perdido su fortuna y la torre que había mandado a edificar había quedado a medias; el ejército de un nación lejana había sido masacrado porque su rey no se había rendido a tiempo, aun sabiendo que el enemigo los duplicaba… Leer Más

Maestro de humildad

Cristo entre fariseos

Jesús entró en la casa de uno de los fariseos más ricos de toda la ciudad. Hacía unos días un criado de ese fariseo se había acercado al Maestro y le había transmitido el mensaje: «Rabí Jesús de Nazaret, mi amo te espera el próximo sábado para que vayas a comer a su casa. Mi amo sabe que sueles ir acompañado de tus discípulos, pero te ruega que vayas solo». Y así había sido: Jesús había entrado solo. Leer Más

Con los ojos en el Cielo

ojos-en-el-cielo

Los dos hermanos llegaron discutiendo donde Jesús. Hacía poco el padre de ellos había muerto y si bien había dispuesto que la herencia se repartiera entre los hermanos el mayor se había quedado con todo. El menor, que había conocido a Jesús unos días atrás, pensaba: «Seguro ese hombre justo me dará la razón». Por eso, decidió llevar a su hermano a la presencia del Maestro. Leer Más