Arrepiéntete

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Los dos hombres caminaban por el atrio del Templo. Uno era el sumo sacerdote; el otro, uno de los venerables ancianos del pueblo judío. Mientras andaban, se dieron cuenta de que un grupito de personas se había reunido en torno a Jesús, que les enseñaba. En voz alta para que le oyeran, el sumo sacerdote comentó con sorna a su compañero: «¿Te das cuenta? En torno al maestro galileo solo se reúnen publicanos y pecadores». El anciano soltó una carcajada.

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El misterio de nuestra fe

Cuánto más debería admirarnos el misterio de un Dios eterno, soberano y trascendente, que se acerca a nosotros para adentrarnos en su vida de conocimiento y amor. Él no es ni una energía impersonal ni una fuerza anónima del universo. El omnipotente y eterno, que ha creado todo lo que existe, se ha hecho inefablemente cercano. Esto es lo insondable de la Eucaristía.
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¿Entrarás?

Saúl el fariseo apretó los dientes con rabia y lanzó una mirada feroz a Jesús. ¿Quién se creía aquel nazareno para insinuar que los fariseos eran pecadores? «Si fuerais ciegos —había dicho Jesús— no tendrías pecado, pero decís: “Nosotros vemos”; por eso, vuestro pecado permanece». ¿Qué pecado había en ver?, pensaba Saúl. ¿No era más bien al revés, que la ceguera era consecuencia del pecado? Leer Más

Las lágrimas de Dios

Resurrección de Lázaro

El mensajero fue corriendo hasta Jesús, que hablaba a sus discípulos, y le interrumpió sin miramientos: «Señor, vengo de Betania, de parte de Marta y María. Su hermano Lázaro, tu amigo, está muy enfermo. Se muere». Jesús, apacible, le respondió: «Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios. Tranquilo: gracias por avisarme». Pidió entonces a Judas que le diera dinero al mensajero para que comprara algo de comer. Leer Más

La meta de toda conversión

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Lucía no alcanzaba a tocar el suelo con sus pies. Sentada en la banca de la iglesia escuchaba con atención lo que decía el padre Andrés, el sacerdote, mientras balanceaba sus piernecitas. De repente, el sacerdote exclamó: «¡Debemos rezar más para que esas personas malas se conviertan!». Lucía detuvo el balanceo, se giró hacia su madre y le preguntó: «Mamá, ¿tenemos que rezar para que se conviertan en qué?». Leer Más