«Déjame ahora»

Juan bautiza a Jesús

No. Imposible. Juan el Bautista se resistía a aceptar la petición de Jesús. «¿Qué yo te bautice? Pero si ni siquiera soy digno de llevarte las sandalias. Más bien, deberías tú bautizarme a mí». Juan, seguro de la verdad de sus palabras, pensó que Jesús le daría la razón. Sin embargo, el Señor calló y se lo quedó mirando. Aquella mirada… Leer Más

El Precursor

Jesu y Juan Bautista

Juan llevaba varias semanas en la cárcel. Herodes, tetrarca de Galilea, lo había mandado apresar ante la insistencia de Herodías, que no soportaba escuchar que Juan, una y otra vez, les advertía que su unión no era lícita. Herodías, en efecto, estaba casada realmente con Filipo, hermano de Herodes, pero buscando una mejor posición social se había unido con el tetrarca de Galilea. Leer Más

La otra vida

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Un grupo de saduceos se dirigía al Templo en busca de Jesús. Los lideraba un tal Jacob, uno de los hombres más ricos y poderosos de Jerusalén. Jacob estaba realmente inquieto: le habían informado que hacía unos días Jesús de Nazaret había sido aclamado por un grupo numeroso de personas como el Rey que venía en nombre del Señor. Leer Más

¿Te quedaste sin aliento?

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El callejón estaba muy oscuro. Era noche de luna llena, pero unas nubes densas la cubrían por completo. Carlos andaba con paso rápido para llegar lo más pronto posible a su casa. Tenía miedo. Pensaba: «Ya solo falta el callejón, a la derecha, cuatro casas y listo». De repente, oyó un ruido a sus espaldas. Giró un poco la cabeza y vio la sombra de un hombre alto. Justo en ese momento, las nubes descorrieron su velo y el brillo de la luna se reflejó en el cuchillo que agarraba el hombre. Carlos comenzó a correr.

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Una despedida feliz

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Todas las despedidas tienen cierto tono de tristeza. Ya no se verá por un tiempo —breve, largo, o quizá más nunca— a la otra persona. Al despedirse, en el alma aparece la nostalgia y en los ojos, tal vez, las lágrimas… A menos de que uno no quiera a quien se va o de que a uno le convenga su partida, como aquel hombre que envío a su suegra a la casa de sus padres con el siguiente mensaje: «Espero que la reciban con la misma alegría con que yo la mando».

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Felizmente rechazados

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Un niño llegó corriendo adonde María: «¡Casi matan a Jesús!», gritó. La Virgen quedó paralizada. «¡¿Cómo?! ¿Por qué? ¿Qué pasó?». «Estaba enseñando en la sinagoga y al parecer dijo algo que no le gustó a la gente. Entonces se lo llevaron a empujones al barranco, querían despeñarlo… Pero Jesús se escabulló. Ya se fue de Nazaret». Leer Más

La mejor maestra

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Te acaban de avisar que vas a ser la madre de Dios. Cualquiera diría que te ganaste la lotería. Ya no tendrás que servir, lavar, barrer: ¿quién se atreverá a pedirle eso a la madre del Señor? De ahora en adelante, los demás deberían inclinarse delante de ti: eres, sin duda, uno de los seres humanos más importantes sobre la Tierra. Y, sin embargo, cuando te enteras de que una pariente tuya, ya mayor, está embarazada, sales con prisa adonde ella para servirla, ayudarla, cuidarla… ¿Quién es el insensato, Virgen María, que no se maravilla de tu humildad? Leer Más

La meta de toda conversión

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Lucía no alcanzaba a tocar el suelo con sus pies. Sentada en la banca de la iglesia escuchaba con atención lo que decía el padre Andrés, el sacerdote, mientras balanceaba sus piernecitas. De repente, el sacerdote exclamó: «¡Debemos rezar más para que esas personas malas se conviertan!». Lucía detuvo el balanceo, se giró hacia su madre y le preguntó: «Mamá, ¿tenemos que rezar para que se conviertan en qué?». Leer Más