La mejor maestra

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Te acaban de avisar que vas a ser la madre de Dios. Cualquiera diría que te ganaste la lotería. Ya no tendrás que servir, lavar, barrer: ¿quién se atreverá a pedirle eso a la madre del Señor? De ahora en adelante, los demás deberían inclinarse delante de ti: eres, sin duda, uno de los seres humanos más importantes sobre la Tierra. Y, sin embargo, cuando te enteras de que una pariente tuya, ya mayor, está embarazada, sales con prisa adonde ella para servirla, ayudarla, cuidarla… ¿Quién es el insensato, Virgen María, que no se maravilla de tu humildad? Leer Más