El fariseo arrepentido

El joven fariseo sintió las palabras de Jesús como caricia en sus oídos: «Les digo que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos». El nuevo maestro, Jesús de Nazaret, los ponía a él y a sus compañeros fariseos como medida de perfección: ¿acaso era posible que alguien tuviese una justicia mayor que ellos? Leer Más

Un secreto familiar

Sagrada Familia Egipto Nicolas Poussin

«¡María, deprisa, levántate! Tenemos que marchar». María despertó sobresaltada. Su primera reacción fue mirar a su hijo, que dormía plácidamente. Entonces, un poco más serena, preguntó a su esposo: «¿Qué pasa, José?». «Herodes quiere matar al niño. Debemos huir lejos, a Egipto». Leer Más

¿Te rendirás?

joven-orando

El hombre llegó agitado adonde Jesús y sus discípulos. Estaba desesperado. Su hermana pequeña llevaba un mes enferma, postrada en un lecho de paja, y nada auguraba una mejoría. Todo lo contrario… Por eso, cuando escuchó que el famoso Rabí Jesús de Nazaret, hacedor de milagros, estaba en su aldea, salió corriendo a su encuentro. Leer Más

Lo que alegra a Dios

jesus-sonrie

Aquella tarde Jesús se encontraba en la plaza. En torno a Él se habían reunido personas de toda clase: fariseos bien vestidos y campesinos sudados por la dura jornada; escribas doctos y pescadores analfabetos; publicanos, meretrices y algún que otro extranjero… Todos oían con atención las enseñanzas del Maestro. Leer Más

La puerta de los amigos

puerta-angosta

Entraron en la aldea. En días anteriores, junto con sus discípulos más cercanos, Jesús había visitado varias poblaciones de camino hacia Jerusalén. Las multitudes se reunían en las plazas para oír las enseñanzas del Maestro. Ahora no era la excepción: poco a poco los habitantes de la aldea en la que habían entrado se congregaban, dispuestos a escuchar al Maestro. ¿Qué les enseñaría? Leer Más

El gran tesoro

cofre-tesoro

Aquel día, mientras Jesús enseñaba, se presentaron unos con la última noticia del momento: Poncio Pilato, gobernador romano, había mandado a matar a unos galileos mientras ofrecían sacrificios y su sangre se había mezclado con la de los animales sacrificados. ¡Qué muerte tan trágica! Solo un pecador merecía un final tan desastroso. Leer Más

La gloria que nos espera

gloria-celestial

Los discípulos recogían las sobras. Jesús había multiplicado los panes y los peces para más de cinco mil personas y no quería que nada se desperdiciara. Él mismo, después de despedir a la multitud saciada, ayudó a recoger. Estaban cansados, ya era de noche, pero el Maestro se retiró para orar a solas. Los discípulos lo contemplaban. De repente, Jesús se dirigió a ellos y les dijo: «¿Quién dice la gente que soy yo?».

Leer Más