Riquezas injustas

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Jesús y los Doce se dirigían a la casa en la que habían sido acogidos. Estaban en una de las aldeas cercanas a Jerusalén. El sol caía: había sido una larga jornada de predicación para el Maestro. Estaba cansado y también sus discípulos: estos caminaban casi arrastrando los pies. Por eso, para animarlos, Jesús les contaba chistes mientras llegaban a su destino.

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¿Cuál es tu prioridad?

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La muchedumbre caminaba tras Jesús. Él, de vez en cuando, afinaba el oído y escuchaba las conversaciones de quienes lo seguían. De esta manera logró enterarse de las últimas noticias: un famoso negociante había perdido su fortuna y la torre que había mandado a edificar había quedado a medias; el ejército de un nación lejana había sido masacrado porque su rey no se había rendido a tiempo, aun sabiendo que el enemigo los duplicaba… Leer Más

Con los ojos en el Cielo

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Los dos hermanos llegaron discutiendo donde Jesús. Hacía poco el padre de ellos había muerto y si bien había dispuesto que la herencia se repartiera entre los hermanos el mayor se había quedado con todo. El menor, que había conocido a Jesús unos días atrás, pensaba: «Seguro ese hombre justo me dará la razón». Por eso, decidió llevar a su hermano a la presencia del Maestro. Leer Más

La mirada de Jesús

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La mujer caminaba despacio, encorvada, apoyándose en un bastón desgastado. Iba medio despeinada y su vestido tenía varios remiendos. De repente, sacó dos moneditas de su bolsillo y las echó en el arca de las ofrendas. Nadie se dio cuenta: ¿quién se fijaría en esa viuda pobre, sucia y achacosa? Nadie se dio cuenta, salvo una persona: Jesús. Leer Más