¡Aviva el fuego!

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El discípulo no daba crédito a lo que estaba escuchando de labios del propio Jesús: ¿Cómo así que Él no había venido a traer paz, sino división? El Maestro, ciertamente, tenía sus discusiones fuertes con algunos fariseos y escribas, pero nunca había defendido el uso de la violencia ni tampoco había promovido la guerra. ¿Habría cambiado de opinión? Leer Más

Diálogo de amor

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Jesús se despidió de Marta y María con un abrazo a cada una. Cuando llegó donde Lázaro se lo quedó mirando por unos segundos; sonrió y le dio un abrazo más fuerte y prolongado que a sus hermanas: «Cuídate, Lázaro. Sé fuerte y vela por María y por Marta». Meses más tarde, Jesús volvería a Betania para resucitar a su amigo.

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El discípulo desconfiado

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Tomás admiraba a su Maestro. Más aún, lo amaba. Cuando en cierta ocasión Jesús dijo a sus discípulos que quería volver a Judea, algunos le reprocharon: «Hace poco te buscaban los judíos para lapidarte, y ¿vas a volver allí?» (Juan 11, 8). Tomás, en cambio, fue valiente y exclamó: «Vayamos también nosotros y muramos con él» (Juan 11, 16). ¿No es gran signo de amor no abandonar a su Maestro y querer morir con Él? Leer Más