Frutos

speculum-humanae-salvationis-detalle

El sumo sacerdote y los ancianos del pueblo ardían de ira. No podían permitir que Jesús dijera de ellos que de boca para afuera se jactaban de ser muy creyentes y de pertenecer al pueblo elegido, pero que su corazón y sus obras estaban lejos de Dios. ¿Quién se creía aquel hombre para juzgarlos?

Leer Más

Arrepiéntete

parabola-dos-hijos-mironov

Los dos hombres caminaban por el atrio del Templo. Uno era el sumo sacerdote; el otro, uno de los venerables ancianos del pueblo judío. Mientras andaban, se dieron cuenta de que un grupito de personas se había reunido en torno a Jesús, que les enseñaba. En voz alta para que le oyeran, el sumo sacerdote comentó con sorna a su compañero: «¿Te das cuenta? En torno al maestro galileo solo se reúnen publicanos y pecadores». El anciano soltó una carcajada.

Leer Más

¿Envidia?

parabola-jornaleros-vina-brand

Jesús escuchaba desde lejos la discusión que tenían los discípulos entre sí. Ellos ni siquiera se habían dado cuenta de la presencia del Maestro. «Cuando Jesús instaure el Reino, yo ocuparé el primer lugar», decía uno, «porque yo fui el primero en seguirlo». «Sí, pero yo he trabajado más que tú», replicaba otro.

Leer Más

¿Por qué hablas en parábolas?

el-sembrador-van-gogh.jpg

Desde la barca, Jesús se dirigía a la multitud que lo escuchaba a orillas del Mar de Galilea. El Maestro observaba con atención el rostro de los oyentes. Una mujer, con los ojos bien abiertos, asentía a cada una de sus frases, mientras que, al lado, su marido bostezaba sin disimulo. Una chica, irritada, tenía el ceño fruncido; su hermana, en cambio, miraba perdida hacia el horizonte. Un joven enamoradizo no quitaba la vista de las dos hermanas; un amigo suyo atendía concentrado el discurso del Señor.   

Leer Más

Podemos

Crucifixion-evgraf-sorokin

La madre de Juan sollozaba. «Juan, hijo mío, mira lo que le han hecho al Maestro. ¿Podremos soportar este dolor?… Él acaba de suplicar al Padre que perdone a sus verdugos, pero, ¿podremos nosotros perdonarlos?». Leer Más

Gracias

Saltar agradecido

Los diez leprosos se encontraban a las afueras de Engannim, una población situada en la frontera entre Samaría y Galilea. De los diez, nueve eran judíos y uno samaritano. Lo normal hubiera sido que este último no estuviera con los otros nueve: tanta era la antipatía que existía entre judíos y samaritanos. Sin embargo, la experiencia común de la enfermedad y de la exclusión los unía y podía más que cualquier resentimiento de raza. Leer Más

Diálogo de amor

oracion-de-jesus

Jesús se despidió de Marta y María con un abrazo a cada una. Cuando llegó donde Lázaro se lo quedó mirando por unos segundos; sonrió y le dio un abrazo más fuerte y prolongado que a sus hermanas: «Cuídate, Lázaro. Sé fuerte y vela por María y por Marta». Meses más tarde, Jesús volvería a Betania para resucitar a su amigo.

Leer Más