La sed del Mesías

La mujer llegó jadeando al pozo. Era mediodía. El sol resplandecía y calentaba sin clemencia. Para sorpresa de la mujer, un hombre con aspecto cansado se sentaba en el pozo; tenía el rostro bañado en sudor. Ella fingió no haberlo visto, pero él le suplicó: «Dame de beber». Leer Más