Centro de atención

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La fama creciente de Juan el Bautista había ocasionado que toda clase de personas lo quisieran conocer. No pocos se preguntaban si aquel hombre, vestido con piel de camello, sería el Mesías tan esperado. Algunos le pedían consejo y él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».

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Paz y alegría

Jesús se aparece a las mujeres, J. Tissot (Museo Brooklyn)

«Esto es absurdo —el soldado se quejaba con uno de sus compañeros—. ¡Custodiar a un muerto por crucifixión! Por lo menos hoy terminaremos con esto…». «Mira, ahí vienen dos mujeres», lo interrumpió el otro soldado. En su rostro se dibujó una sonrisa maliciosa. «Vamos a ver qué quieren». Leer Más

Sal y luz

Mar y sol

Los discípulos escuchaban impresionados a Jesús. El Maestro, sentado en la ladera del monte, acababa de pronunciar unas sentencias sorprendentes: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados… Alégrense cuando los persigan, porque su recompensa será grande en los Cielos». ¿Qué clase de enseñanza era esta? ¿Cómo era posible que les exhortara a regocijarse cuando sufrieran persecución por su nombre? ¿Qué esperaba el rabí Jesús de ellos? Leer Más

Vigilantes

Jesus ora en el Huerto

Los discípulos subieron con Jesús al Monte de los Olivos. Estaban acostumbrados a que el Maestro buscara lugares solitarios para rezar, lejos de las multitudes. Tras estar un rato postrado, Jesús se sentó, se llevó las manos a la frente como si estuviera meditando y se quedó en silencio. Los discípulos percibían una intensidad especial en la oración de Jesús, pero no sabían explicar por qué: no se imaginaban, aunque él se lo había adelantado, que en tres días sería entregado para morir en la Cruz. Leer Más

¿Cuál es tu prioridad?

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La muchedumbre caminaba tras Jesús. Él, de vez en cuando, afinaba el oído y escuchaba las conversaciones de quienes lo seguían. De esta manera logró enterarse de las últimas noticias: un famoso negociante había perdido su fortuna y la torre que había mandado a edificar había quedado a medias; el ejército de un nación lejana había sido masacrado porque su rey no se había rendido a tiempo, aun sabiendo que el enemigo los duplicaba… Leer Más

Una despedida feliz

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Todas las despedidas tienen cierto tono de tristeza. Ya no se verá por un tiempo —breve, largo, o quizá más nunca— a la otra persona. Al despedirse, en el alma aparece la nostalgia y en los ojos, tal vez, las lágrimas… A menos de que uno no quiera a quien se va o de que a uno le convenga su partida, como aquel hombre que envío a su suegra a la casa de sus padres con el siguiente mensaje: «Espero que la reciban con la misma alegría con que yo la mando».

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Jesús nunca abandona

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Los discípulos notaban que aquella noche no era como las demás. Jesús había tenido un tremendo gesto de humildad: el Maestro les había lavado los pies a cada uno. Y ahora, por sus palabras, parecía que se despedía, que se iba, pero ellos no comprendían muy bien a qué hacía referencia. Pedro se atrevió a preguntar: «Señor, ¿adonde vas?» (Juan 13, 36).

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