Centro de atención

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La fama creciente de Juan el Bautista había ocasionado que toda clase de personas lo quisieran conocer. No pocos se preguntaban si aquel hombre, vestido con piel de camello, sería el Mesías tan esperado. Algunos le pedían consejo y él contestaba: «El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».

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Se acerca nuestra liberación

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Los discípulos que conocían la Escritura sabían de la promesa que el Señor había hecho por medio de los profetas: «En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos» (Jeremías 33, 15-16). El pueblo de Israel esperaba el cumplimiento de la promesa de Dios: deseaba tiempos de justicia y derecho, de salvación y tranquilidad.

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El Precursor

Jesu y Juan Bautista

Juan llevaba varias semanas en la cárcel. Herodes, tetrarca de Galilea, lo había mandado apresar ante la insistencia de Herodías, que no soportaba escuchar que Juan, una y otra vez, les advertía que su unión no era lícita. Herodías, en efecto, estaba casada realmente con Filipo, hermano de Herodes, pero buscando una mejor posición social se había unido con el tetrarca de Galilea. Leer Más

Vigilantes

Jesus ora en el Huerto

Los discípulos subieron con Jesús al Monte de los Olivos. Estaban acostumbrados a que el Maestro buscara lugares solitarios para rezar, lejos de las multitudes. Tras estar un rato postrado, Jesús se sentó, se llevó las manos a la frente como si estuviera meditando y se quedó en silencio. Los discípulos percibían una intensidad especial en la oración de Jesús, pero no sabían explicar por qué: no se imaginaban, aunque él se lo había adelantado, que en tres días sería entregado para morir en la Cruz. Leer Más

La mejor decoración navideña

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La casa estaba preciosa. Al entrar por la puerta se veía un gran árbol de Navidad, del que colgaban unas bolas brillantes, rojas y doradas. En la mesita de la sala había soldaditos cascanueces y un Papá Noel sonriente montado en su trineo: parecía que en cualquier momento soltaría un «Jo, jo, jo». En una repisa se encontraban unos angelitos con lucecitas y unos calcetines verdes, estampados con la cara de un reno. Y, en un rincón iluminado, el pesebre: los pastorcitos con sus ovejas, los Reyes Magos, María y José…

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