Yo bendigo al Señor, que me aconseja
hasta de noche mi corazón me instruye.
Pongo ante mí al Señor sin cesar;
con Él a mi derecha, no vacilo.
Por eso se alegra mi corazón,
se goza mi alma,
hasta mi carne descansa en la esperanza.

Porque no abandonarás mi alma en el seol,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
Me enseñas la senda de la vida,
saciedad de gozo en tu presencia,
dicha perpetua a tu derecha.

Fragmento de: Universidad de Navarra. “Sagrada Biblia”. iBooks.