Jesús dijo a la multitud la siguiente parábola: «El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

El sembrador, Vicent Van Gogh, 1888 (Van Gogh Museum)

Luego les puso otra parábola: «¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas».

Cuando Jesús se quedó a solas con sus discípulos, estos le pidieron que les explicara ambas parábolas. Él les comentó: «La semilla es la Palabra de Dios. Esta es sembrada en el corazón de los hombres, germina y poco a poco va creciendo según la correspondencia libre de cada uno. Así, se va produciendo la cosecha: primero aparecen los tallos, imagen de la fe; luego la espiga, imagen de la esperanza; y después el grano, imagen de la caridad.

» Frente a los poderes de este mundo, la semilla de la Palabra puede parecer insignificante. Sin embargo, cuando brota en un corazón generoso, se muestra más vigorosa que cualquier fuerza mundana e, incluso, es capaz de sostener no solo a quien la ha acogido, sino a quienes le rodean.

» Yo he sembrado en vosotros la Palabra. Dejad, pues, que esta dé fruto en vosotros y, a pesar de su aparente debilidad, convenceos de que la vida de Dios, eterna e incorruptible, ha sido sembrada en vuestros corazones».

Cuando concebimos buenos deseos, echamos las semillas en la tierra; cuando comenzamos a obrar bien, somos hierba, y cuando, progresando en el buen obrar, crecemos, llegamos a espigas, y cuando ya estamos firmes en obrar el bien con perfección, ya llevamos en la espiga el grano maduro

San Gregorio Magno

Lecturas del XI Domingo del tiempo ordinario

Leer

Primera lecturaEzequiel 17, 22-24
SalmoSalmo 92 (91)
Segunda lectura2 Corintios 5, 6-10
EvangelioMarcos 4, 26-34

Ecos del Evangelio

«Un hombre que echa simiente en la tierra…»Santiago 5, 7-11 (leer).
«Se mete la hoz, porque ha llegado la siega…»Apocalipsis 14, 14-16 (leer).
«Los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas…»Daniel 4, 7-9 (leer).

Preguntas para meditar y orar

1. ¿Leo la Sagrada Escritura cada día? ¿De qué modo influye en mi vida?

2. ¿Comprendo que la conversión es un proceso?

3. ¿Estoy convencido de que solo Dios basta?

Un comentario en “La semilla de la Palabra

  1. Señor Jesús tu sembraste la semilla en mi corazón y la voy a regar que crezca en mi la fe,esperanza y el amor caritativo por los más necesitados.

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