Los once apóstoles fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Cuando vieron allí al Resucitado, se postraron a cierta distancia. Algunos todavía vacilaban; les costaba admitir que aquel que había muerto en la cruz, y que había sido sepultado, era el mismo que tenían enfrente, vivo y glorioso.

La Santísima Trinidad, Anónimo, Siglo XVIII (Museo del Prado)

Jesús se les acerca y les dice: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id por todo el mundo y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo…».

Los apóstoles, que seguían postrados, recordaron el bautismo de Jesús en el Jordán. En aquella ocasión, al salir del agua, el Espíritu Santo, en forma de paloma, había bajado sobre Jesús, y la voz del Padre había dicho desde el Cielo: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco». Padre, Hijo y Espíritu Santo estaban presentes entonces. Y ahora, precisamente, Jesús les mandaba a bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Comprendieron que se trataba de un bautismo distinto al de Juan. Ya no se trataba simplemente de un cambio de vida, de una conversión. Jesús los mandaba a bautizar —a sumergir— a personas de todos los pueblos en la vida de Dios, en la vida de amor y comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por tanto, no era simplemente un cambio a una mejor vida humana, sino el paso de una vida meramente humana a la vida divina, a la vida de hijos de Dios, vida que custodiamos en nosotros mediante la fidelidad al evangelio predicado por Jesús.

Ese fue, de hecho, el sentido de las últimas palabras que dijo Jesús a los apóstoles: «Enseñadles a quienes bauticéis a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

Lecturas del domingo de la santísima Trinidad

Leer

Primera lecturaDeuteronomio 4, 32-34. 39-40
SalmoSalmo 33 (32)
Segunda lecturaRomanos 8, 14-17
EvangelioMateo 28, 16-20

Ecos de la Palabra de Dios

«Me ha sido dado todo poder…»Daniel 7, 14 (leer).
«Id y haced discípulos de todos los pueblos»Hechos 1, 8 (leer).
«En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»2 Corintios 13, 13 (leer).

Preguntas para meditar y orar

1. ¿Tengo presente el aniversario de mi bautismo? ¿Soy consciente de que supuso para mí una nueva vida?

2. ¿A qué Persona de la Trinidad me suelo dirigir más? ¿Cómo puedo mejorar mi trato con las otras?

3. ¿Soy fiel al Evangelio? ¿Procuro conocerlo y vivirlo mejor?

Un comentario en “Padre, Hijo y Espíritu Santo

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