Jesús le dice a Nicodemo: «Cuando las serpientes venenosas atacaron a los israelitas en el desierto y suplicaron al Señor, Él mandó fabricar a Moisés una serpiente de bronce y a elevarla sobre un mástil. Todo el que era mordido, si miraba la serpiente de bronce, sanaba y vivía. Te aseguro que así mismo tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Entrevista entre Jesús y Nicodemo, James Tissot, 1894 (Brooklyn Museum)

» Porque tanto amó el Padre al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Dios no quiere que nadie se pierda; Él no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. ¿Comprendes lo que te digo? Es el hombre quien se condena a sí mismo al rechazar la salvación de Dios.

» Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. Realmente, el hombre huye de Dios cuando no desea convertirse. En cambio, el que obra el bien y la verdad se acerca a la luz, porque no teme que se vea que sus obras están hechas según Dios».

Lecturas del IV Domingo de Cuaresma

Leer

Evangelio: Juan 3, 14-21. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito.

Primera lectura: 2 Crónicas 36, 14-16. 19-23. El Señor sentía lástima de su pueblo.

Salmo 137 (136), 1-6. Nos sentamos a llorar con nostalgia de Sion.

Segunda lectura: Efesios 2, 4-10. Dios, por el gran amor con que nos amó, nos ha hecho revivir con Cristo.

Ecos de la Palabra de Dios

Números 21, 4-9 (leer).

2 Corintios 5, 18-19 (leer).

Job 24, 13-17 (leer).

Preguntas para meditar y orar

1. ¿Me considero necesitado de salvación? ¿Por qué?

2. ¿Vivo sumergido en la misericordia de Dios? ¿Le pido perdón a Dios por mis pecados en la confesión?

3. Cuando tengo pocas ganas de rezar, ¿identifico cuáles son las causas más profundas de eso?

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