Los dos hombres caminaban por el atrio del Templo. Uno era el sumo sacerdote; el otro, uno de los venerables ancianos del pueblo judío. Mientras andaban, se dieron cuenta de que un grupito de personas se había reunido en torno a Jesús, que les enseñaba. En voz alta para que le oyeran, el sumo sacerdote comentó con sorna a su compañero: «¿Te das cuenta? En torno al maestro galileo solo se reúnen publicanos y pecadores». El anciano soltó una carcajada.

Parábola de los dos hijos, A.N. Mironov (CC BY-SA 4.0).

Jesús interrumpió su enseñanza y observó con detenimiento a los dos hombres. Sin dejarlos de mirar, alzó también la voz y les dijo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».

Vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis

El anciano, sin meditarlo, contestó: «El primero». Jesús asintió y dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan el Bautista a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas se arrepintieron y le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis.

»Recordad lo que dice el profeta Ezequiel: Cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.

Considerad a los demás superiores a vosotros

Por eso, os digo: no juzguéis ni condenéis a vuestros hermanos. No obréis por rivalidad ni por ostentación. Todo lo contrario, por humildad, considerad a los demás —Jesús señaló a la gente a su alrededor— superiores a vosotros».

Texto del evangelio

Mateo 21, 28-32 (leer).

Lecturas de la Misa del Domingo

Ezequiel 18, 25-28 (leer).

Salmo 25 (24), 4-9 (leer).

Filipenses 2, 1-11 (leer).

Otras citas bíblicas para meditar

Santiago 1, 21-25 (leer).

Hechos de los Apóstoles 3, 19 (leer).

Joel 2, 12-13 (leer).

Preguntas para orar

1. ¿Me doy cuenta de que ser «católico no practicante» no tiene ningún sentido?

2. ¿Amo la voluntad de Dios? ¿La llevo a cabo con obras?

3. ¿Sirvo a los demás con humildad y alegría?

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