Al entrar en la región de Cesarea de Filipo, Jesús pidió a los discípulos detenerse un rato; bajo la sombra de un árbol frondoso, se sentaron a descansar. Tras unos instantes de silencio, el Maestro lanzó una pregunta: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?».

Nicolás Poussin, El Sacramento del Orden (Kimbell Art Museum)

Los discípulos se miraron entre sí, esperando que alguno tomara la iniciativa. Finalmente, Andrés respondió: «Hay quienes dicen que eres Juan el Bautista, que ha resucitado después de que Herodes lo mandara a decapitar. El propio Herodes piensa así…». «Hay otros, en cambio —esta vez hablaba Mateo—, que afirman que eres Elías, Jeremías o alguno de los profetas».

Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Jesús asintió levemente y miró a los discípulos a los ojos. Nunca nadie los había observado así; la mirada de Jesús era diferente a la de cualquier otra persona que hubieran conocido. El Maestro les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro notó que la respuesta se le escapó de los labios: «¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!».

Jesús sonrió y exclamó: «¡Bienaventurado eres, Simón, hijo de Juan, porque ni la carne ni la sangre te han revelado eso, sino mi Padre que está en los cielos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre. Por eso, os aseguro que nadie viene a mí y reconoce quién soy, si mi Padre no lo atrae. Llegará el momento en que el Padre atraiga a todos hacía mí; por ahora, no digáis a nadie que el Hijo del hombre es el Mesías, el Hijo de Dios».

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré a mi Iglesia

Tras decir esto, Jesús se acercó a Pedro y delante de todos le dijo: «Simón, tú has dicho quién soy yo; ahora yo te digo a ti: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; y todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos».

Texto del Evangelio

Mateo 16, 13-20 (leer).

Lecturas de la Misa del domingo

Isaías 22, 21-23 (leer).

Salmo 138 (137), 6 (leer).

Romanos 11, 33-36 (leer).

Otros textos bíblicos para meditar

Juan 6, 44 (leer).

Juan 12, 32 (leer).

Lucas 22, 31 (leer).

Preguntas para orar

1. ¿Qué piensan mis familiares y amigos sobre Jesús? ¿Qué pienso yo?

2. ¿Reconozco que la fe es un don? ¿Pido ese don para mí y para los demás?

3. ¿Amo a la Iglesia? ¿Rezo por el Papa, vicario de Cristo?

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