La sinagoga estaba repleta. Los asistentes habían rezado con mucha piedad la Shemá y las dieciocho bendiciones, con las que acostumbraban iniciar sus encuentros. Ahora escuchaban con atención la lectura de la Ley.

El Salvador con la Eucaristía, Juan de Juanes (Museo Nacional del Prado)

«Debes recordar todo el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer por el desierto durante cuarenta años. Te humilló y te hizo pasar hambre… —El lector alzó la mirada, con la intención de dar realce a las palabras que seguían. Las pronunció con gran solemnidad—. Luego te alimentó con el maná, que desconocíais tú y tus padres, para enseñarte que no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Señor».

Yo soy el pan vivo bajado del cielo

Después de la Ley, se leyó un pasaje de los Profetas. Entonces, el jefe de la sinagoga señaló a Jesús y lo invitó a dirigir la palabra. Jesús, a la vista de todos, guardó unos instantes de silencio. Se llevó la mano al pecho y con voz firme declaró: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo voy a dar es mi carne por la vida del mundo».

Un murmullo recorrió toda la sinagoga. Algunos se preguntaban escandalizados: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Jesús continuó: «En verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, porque mi carne es verdadera comida y mi sangre, verdadera bebida».

Tú tienes palabras de vida eterna

Varios se levantaron enfadados; Jesús ni se inmutó. «Este es el pan vivo bajado del cielo, no como el que comieron vuestros padres y murieron. En cambio, como el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por él, así el que me coma vivirá por mí. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él».

Gran parte de los asistentes, incluidos algunos seguidores de Jesús, se marcharon horrorizados sin esperar la bendición final. ¿Cómo era posible que permitieran a alguien hablar así en la sinagoga? Jesús preguntó a sus doce apóstoles: «¿También vosotros queréis marcharos?». Pedro se adelantó y dijo: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú eres el pan de vida, tú tienes palabras de vida eterna y creemos que tú eres el Santo de Dios».

TEXTO DEL EVANGELIO

Juan 6, 51-59 (leer).

Palabras de vida eterna

Deuteronomio 8, 1-3 (leer).

Salmo 147, 12-14 (leer).

1 Corintios 10, 16-17 (leer).

1 Corintios 11, 23-29 (leer).

Hechos 2, 46-47 (leer).

Salmo 107 (106), 4-9 (leer).

Preguntas para meditar y orar

1. ¿Soy consciente de que creer en Jesús y amarlo es creer en la Eucaristía y amarla?

2. ¿Tengo deseos vivos de comulgar?¿Rezo comuniones espirituales?

3. ¿Dejo de creer en Jesús cuando no se ajusta a mis parámetros?  

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s