Caras largas. La pesadumbre se había apoderado del corazón de los apóstoles. Conforme avanzaba la cena, lo que era un simple indicio se había convertido en una cruda certeza: Jesús, su maestro, no seguiría más con ellos.

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Foto de @semiheriberto (Cathopic)

Simón Pedro enfrentó a Jesús: «Señor, nuestro amor por ti ha sido tal que hemos dejado incluso a nuestras familias. ¿Por qué nos abandonas ahora?». Jesús hizo un ligero movimiento de negación con su cabeza y dijo: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, yo le amaré y me manifestaré a él.

»Hijitos, os lo prometo: no os dejaré huérfanos. Yo le rogaré al Padre y Él os dará otro Paráclito. Yo os he cuidado y formado. Él también os cuidará, os formará y estará con vosotros para siempre».

Yo vivo y también vosotros viviréis

«¿Y de quién se trata, para que podamos identificarlo?», preguntó Juan. Jesús lo miró y respondió: «Es el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros lo conocéis, porque permanece a vuestro lado y está en vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo en el Espíritu y también vosotros viviréis en el Espíritu. Quien vive según el mundo no vive según el Espíritu. Solo el Espíritu de la Verdad capacita para verme.

»Aquel día, cuando recibáis y viváis en el Espíritu, comprenderéis que yo estoy en mi Padre y que vosotros estáis en mí y yo en vosotros. Ciertamente, yo me voy según la visión del mundo, pero volveré y seguiré en vosotros, pero ya no para una vida mortal, sino para la vida según el Espíritu, para la vida eterna».

El Paráclito estará con vosotros para siempre

Luego, Jesús se giró en dirección a Simón Pedro. «Simón, yo nunca os abandonaré. No lo olvides: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama, en cambio, no guarda mis palabras. El Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todo y os recordará todas las cosas que os he dicho. Queridos amigos: la paz os dejo, mi paz os doy; pero no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde».

Texto del evangelio

Juan 14, 15-21 (leer).

«El que me ama guardará mi palabra»

Hechos 8, 14-17 (leer).

Salmo 66 (65), 16-20 (leer).

1 Pedro 3, 18 (leer).

Isaías 41, 8-10 (leer).

2 Corintios 7, 1 (leer).

Hebreos 10, 23-25 (leer).

Para meditar y orar
  1. ¿Amo a Jesucristo? ¿Conozco y vivo sus mandamientos?
  2. ¿Juzgo las cosas de Dios según la visión del mundo o según el Espíritu Santo?
  3. ¿Estoy convencido de la presencia de Dios en mi vida?
En contexto

En el Evangelio de San Juan se recoge una larga conversación de Jesús con sus discípulos en el contexto de la Última Cena (capítulos 13 al 17). Entre los distintos puntos que toca el Señor está la promesa del Espíritu Santo. La liturgia nos recuerda que dentro de poco —dos semanas— celebraremos Pentecostés.

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