La muchedumbre de los discípulos rodeaba a Jesús. Habían escuchado que el Maestro enviaría a algunos cuantos a predicar el Reino de Dios a las aldeas y ciudades a las que Él iría después: se trataba de prepararle el terreno. En el ambiente se sentía expectación y entusiasmo: ¿Quiénes serían los enviados?

pies-misioneros

Jesús pidió silencio. Paseaba su mirada por la multitud y, de vez en cuando, pronunciaba el nombre de alguno. Finalmente, eligió a setenta y dos, y los agrupó en pares. Les dijo: «Su misión es importante. Hay bastante trabajo por hacer: la mies es mucha y los obreros pocos. No se desanimen: pidan a Dios que siga mandando obreros a su mies».

Los envío como corderos en medio de lobos

Jesús calló y elevó los ojos al Cielo en oración. Después prosiguió: «Vayan. Tengan presente que la misión no es fácil: los envío como corderos en medio de lobos. Cuídense. La misión tampoco será cómoda: lleven solo lo suficiente; no carguen dinero, provisiones ni calzado». Uno de los setenta y dos le replicó: «Señor, ¿cómo podremos sobrevivir?».

«Confíen en Dios —respondió Jesús—. Recuerden: el obrero merece su salario. Allá donde vayan habrá quien los reciba. Cuando entren en una casa, saluden y deséenle la paz. Si la merecen, la recibirán; si no, la paz volverá a ustedes. Quédense en la casa que los acoja: coman y beban de lo que les pongan. ¡No cambien de casa solo porque no les dan lo que les gusta! Curen los enfermos de esa ciudad, expulsen demonios y anuncien que el Reino de Dios está cerca de ellos».

El Señor ha confiado en ti

«Maestro, ¿y si no nos aceptan en una aldea?», preguntó uno. «Anúncienles igualmente que el Reino de Dios está cerca. Pero, como señal de que no los acogieron, sacúdanse el polvo que se les ha pegado en los pies, para que comprendan que nada se llevan de ellos, que no se han abierto a su predicación. ¡Ay de los duros de corazón!».

Así como Jesús envió a los setenta y dos de misión, también te envía a ti. Los requisitos son los mismos: oración, fortaleza, desprendimiento, confianza en la Providencia, gratitud, no buscar la propia comodidad… Jesús quiere que sanes a los heridos y enfermos del alma y cuerpo; que anuncies que Él está cerca. Si no te escuchan, ora para que abran su corazón a Dios. En cualquier caso, ¡alégrate! El Señor ha confiado en ti, te ha elegido para expandir su reino de alegría y paz entre los hombres. ¿Aceptas la misión?

Texto bíblico base

Lucas 10, 1-12. 17-20 (leer).

Textos bíblicos de apoyo

Antiguo Testamento

Isaías 6, 8 (leer).

Isaías 52, 7 (leer).

Nuevo Testamento

Mateo 28, 19-20 (leer).

Hechos de los Apóstoles 20, 24 (leer).

1 Corintios 4, 9-13 (leer).

1 Corintios 9, 16-17 (leer).

Preguntas para meditar, reflexionar y orar
  1. ¿Oro para que Dios envíe obreros a su mies? ¿Estoy disponible para ser enviado?
  2. ¿Soy abnegado o caprichoso? ¿Antepongo el bien de los demás a mis intereses?
  3. ¿Anuncio, con obras y palabras, el Reino de Dios? ¿Soy buen testigo de Jesús?

Un comentario en “¿Aceptas la misión?

  1. Jesús hoy nos invita a ser desprendidos y salir a compartir su palabra
    A llevar un mensaje de amor
    A qué seamos discípulos dispuestos al servir con amor cómo El nos enseñó
    A llevar una voz de aliento y una mano de ayuda al que nos necesitará a reconstruir vidas y llenarlos con un mensaje de amor
    Nos invita a estar siempre dispuestos a dar un paso hacia el otro
    No es fácil pero El Señor abrirá caminos y tocará corazones🙏🏼🙏🏼

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