Se oyeron varios disparos. Dos de ellos lo alcanzaron en el vientre: Juan Pablo II sangraba a borbotones. Rápidamente, se llevaron al Pontífice para el hospital. Mientras tanto, varias personas impedían que el autor de los disparos —Mehmet Ali Agca— escapara. Lo capturaron. A él le daba igual, había cumplido su misión: asesinar al Papa.

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Pero Ali Agca se equivocaba. Después de una operación de más de cinco horas, Juan Pablo II seguía con vida. Días después, se publicó un mensaje de voz grabado por el Papa: «Ruego por ese hermano nuestro que disparó contra mí y al que sinceramente he perdonado». A los dos años, Juan Pablo lo visitó en la cárcel y le reiteró su perdón. La imagen era impactante: el Papa abrazaba a quien lo había intentado matar.

Hagan el bien sin esperar nada a cambio

«Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurian». Es la invitación de Jesucristo: ama a aquellos que no te aman o que incluso te hacen daño. «Pues si aman solo a los que los aman, ¿qué mérito tienen?».

El amor que se nos pide a los cristianos —la caridad— no es un amor natural o instintivo. Jesús quiere que amemos como Dios ama: «Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio; tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sean compasivos como su Padre es compasivo».

Dios nos ama gratuitamente, sin nosotros merecerlo

Cada uno, en su vida, ha podido experimentar cómo el amor de Dios es gratuito: no hemos hecho ni pagado nada para que Él nos ame. Al contrario, muchas veces nos hemos hechos merecedores —con nuestro pecado— de su rechazo. Por eso, no hay excusa válida para no vivir la caridad: si Dios me ha amado sin merecerlo, ¿podré negar mi amor al prójimo?

Con nuestras propias fuerzas no podemos amar al estilo de Jesús. Por eso, necesitamos pedirle en la oración amar como Él ama: que nos regale un corazón como el suyo, manso y humilde. Si vivimos la mansedumbre y la humildad, amaremos siempre, sin cansarnos, con generosidad, aunque nos correspondan mal o con ingratitud.

texto bíblico base

Lucas 6, 27-38 (Leer cita bíblica)

textos bíblicos de apoyo

Antiguo Testamento

Salmo 103 (102), 8-18

Nuevo Testamento

Mateo 11, 29

1 Corintios 13, 4-7

Efesios 4, 1-3

Colosenses 3, 12-14

2 Timoteo 2, 24-25

Si quieres, puedes consultar la Biblia online que ofrece el Vaticano: El libro del Pueblo de Dios.

Preguntas para meditar, reflexionar y orar
  1. ¿Le pido a Jesús que mi corazón sea como el suyo, manso y humilde?
  2. ¿Practico el bien sin esperar un reconocimiento o gratitud?
  3. ¿Guardo resentimientos contra alguien? ¿Perdono? ¿Le pido a Dios que me ayude?

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